De la composición heráldica cofrade

Este Blog está dedicado a la composición con carácter heráldico de las hermandades y cofradías de Sevilla, ya que aunque la mayoría de los escudos que presentan estas corporaciones tienen gran riqueza y belleza cromática, sin embargo no se ajustan en casi ningún caso a la ciencia heráldica, amén de que efectivamente, no existe una Heráldica Cofrade propiamente dicha. Si existe una heráldica religiosa eclesiástica pero no cofrade, y de ahí que aún a pesar de los intentos a veces de describir los escudos de las hermandades aproximándose a las normas heráldicas, se quede en solo un intento de normalización. Desde este Blog se intenta presentar los escudos tal y como actualmente están aprobados en sus Libros de Reglas por la autoridad eclesiástica, aportando pistas y abriendo un debate sobre la necesidad de una normalización heráldica de los escudos, sino ajustada a la ciencia heráldica, si al menos identificando los distintos elementos que suelen ser comunes a los "escudos" cofrades.

martes, 28 de junio de 2016

De la Composición Heráldica de las Hermandades y Cofradías. En referencia a las de Sevilla.Autor: Miguel Calvo Verdú



Prologo del libro

En abril de 1973 Joaquín González Moreno[1] ya apuntaba la necesidad de establecer una normalización en lo referente a los “emblemas y escudos de nuestras organizaciones religiosas” con una “obra de conjunto, una puesta al día de la historia de los símbolos heráldicos cofradieros que recogiera no sólo el dibujo o los dibujos de las diferentes armas usadas en la vida nazarena de la ciudad, sino la historia de cada una de ellas, sus pleitos, sus licencias, sus liberalidades.” Este mismo autor ya apuntaba que “por el siglo XVIII, cuando hasta en los legajos del archivo de Protocolos Notariales se multiplicaban los cuarteles de los aspirantes a cargos públicos, con notoria falsedad histórica y genealógica. Tuvo que venir una real orden de la Corona para depurar tantos engendros y enredos…se prodigaban las piezas de oro sobre campos de plata, y la cruz roja de Santiago con fondo verde. ¿Era ignorancia o simple desobediencia a las instrucciones de un aficionado?” Tales despropósitos heráldicos en las hermandades y cofradías sevillanas eran y siguen siendo abundantes, alejándose la mayor de las veces de cualquier norma heráldica, de tal suerte que a los hermanos nazarenos “se le exigía piedad, perseverancia, amor al prójimo y, sobre todo, un gran culto a Jesús y a la Virgen en su Pasión, y poco se le pedía en las reglas de tener en cuenta los viejos colores de gules, sinople, sable y azur”.

En el año 1997 Juan Infante-Galán[2] se hace eco de este panorama de caos heráldico cofrade, y a propósito de la renovación de las reglas de las cofradías, aconseja la necesidad de “estudiar con buen sentido y claros conceptos de heráldica religiosa los escudos de nuestras cofradías, entre los que hay disparates heráldicos y religiosos para todos los gustos, y hasta alguna risible forma aparente de escudo”. Igualmente se pronuncia a propósito de los títulos de las hermandades y cofradías alegando que “en no pocos casos sin base documental ninguna, otros son pura pomposidad, y los más no pasan de la categoría de simples adjetivos”, aconsejando que “una buena poda a hoja y pelo, daría muy buenos resultados”.

Un primer intento de normalización vino de la mano de José Antonio Lencina[3] que intentó llenar un vacío en la bibliografía sobre las hermandades y cofradías sevillanas al publicar, en 1981, su obra “De la heráldica y títulos de las Cofradías de Sevilla”, donde recopila los distintos emblemas vigentes en el momento de las cofradías sevillanas así como los títulos de las mismas. A esta obra seguirá otro intento en el mismo sentido en 1993, obra del que suscribe, y titulada “Títulos, símbolos y heráldica de las Cofradías de Sevilla,” [4] donde intente una recopilación de los distintos emblemas de las Cofradías sevillanas a través de dibujos de los mismos, su descripción según los libros de reglas y los datos más relevantes referentes a sus títulos. Ambas obras, sin ser exhaustivas sino más bien divulgativas, tienen el mérito de abrir brecha en este campo por insistir respecto de la necesidad cada vez más imperiosa de establecer unas pautas de normalización respecto a la elaboración y concreción de los distintos emblemas de las corporaciones cofrades que realmente representen, en sus elementos, los títulos, privilegios y características heráldicas ajustadas.

En todo este tiempo, algunas hermandades y cofradías sevillanas, al renovar sus Reglas, han realizado esfuerzos tibios por normalizar el asunto heráldico de sus emblemas, casi todos basados en incorporaciones de algunos elementos alegóricos en referencia a títulos o hermanamientos adquiridos en este tiempo, pero nada más. Sus descripciones en los correspondientes libros de reglas siguen siendo descripciones donde los términos y cumplimientos de las normas heráldicas brillan por su ausencia, manteniendo errores en el uso de los esmaltes y colores, y en muchos casos confundiendo escudo o blasón con insignia o símbolo representativo. También son manifiestas las distintas versiones pictóricas que se representan a propósito de carteles conmemorativos u otros eventos, donde el autor de los mismos, suele llevar a cabo una versión demasiado libre del emblema oficial, dándose el caso que hasta el escudo oficial descrito en el libro de reglas difiere muy sensiblemente del representado en el estandarte.

Tampoco hay que olvidar que en ámbito de las hermandades y cofradías, como un aspecto más del ámbito de las creencias, la vertiente simbólica tiene gran significado y lo simbólico y lo ritual se hacen uno de tal forma que, a pesar de los avatares y cambios históricos, políticos, sociales, religiosos y culturales, han sabido no solo mantener, sino y sobre todo, adaptarse sin perder su identidad, incorporando progresivamente a sus representaciones simbólicas de identidad hitos y sucesos de su historia que lo caracterizaron y marcaron en si identidad. En este marco particular de las hermandades y cofradías dentro del general católico, se hacen manifiestas un amplio abanico de posibilidades simbólicas, de sensaciones y motivaciones de fe expresado a través de sus imágenes, sus símbolos, sus ritos y su ornamentación. Es una forma de “hablar” a través de un lenguaje inteligible para todos. Y en sus representaciones y composiciones simbólicas como señas de identidad corporativa se manifiestan todos estos aspectos.

Mirar una composición heráldica, escudo, blasón o simplemente marca corporativa de una hermandad supone poder “leer” su historia a través de sus símbolos representativos esenciales de sus advocaciones y también de los distintos hitos en su historia que la caracterizan, y es en este sentido esencial en el que debe basarse la composición y organización de los distintos escudos identificativos de las hermandades y cofradías y, por ende, su normalización y composición.

Por todo ello, en esta obra se hace necesario una exposición inicial de los principales principios de la ciencia heráldica, que son los que deben regir la elaboración de los blasones y emblemas, al menos de la forma más aproximada posible, ya que es una realidad heráldica que no existe, propiamente dicha y en términos heráldicos estrictos, una “heráldica cofrade”. Si existe una heráldica religiosa, eclesial, propia de pontífices, prelados y órdenes religiosas, pero no una heráldica propia de las hermandades y cofradías. Más bien se trata de composiciones de carácter o con pretensiones heráldicas, pero nada más. En ellas se mezclan atributos tanto de la heráldica religiosa eclesial, como de la civil, real o municipal. Por tanto en un intento de normalización heráldica cofrade habrá que establecer primero un conocimiento de los principios generales de la heráldica aplicable a cualquier ámbito heráldico reconocido oficialmente y, en base a ello, los específicos de cada uno de los ámbitos particulares: religioso, eclesial, civil, municipal, real, etc.

También es necesario tener en cuenta que en la mayoría de los casos nos encontramos con escudos cofrades compuestos, y la expresión “acolados” es redundante, razón que apoya que se trata de composiciones más que de blasones o escudos heráldicos propiamente dichos. Si del uso y la costumbre a lo largo de tiempo, aquél llega a convertirse en norma, por la misma razón podrían establecerse determinadas normas derivadas del uso y costumbre en la composición heráldica que han venido presentando las hermandades y cofradías, a fin de que su “lectura” permita que sea lo más ajustada posible a la realidad de cada corporación. Hay que recordar que muchos de los escudos actuales han venido evolucionando en complejidad a lo largo de la historia de la corporación al ir adquiriendo títulos y gracias con el tiempo, por lo que en sus inicios dichos escudos eran simples en su representación, a veces tan simples como una cruz y nada más. Tampoco hay constancia de que en sus inicios las distintas hermandades y cofradías, sobre todo las de más de varios siglos de historia, usaran de emblemas recargados, sino todo lo contrario. Ejemplo de ello lo encontramos en la obra de don José Bermejo y Carballo, “Glorias Religiosas de Sevilla”, editada en el año 1882 y donde describe en cada capítulo y de pasada, el “escudo” de cada una de ellas por entonces, reflejándose la simplificación mencionada de los mismos.

La presente obra se estructura en tres partes. La primera hace un recorrido por los principios generales de la heráldica aplicable a la creación del blasón en cualquier ámbito reconocido, a lo que se añade la exposición de elementos propios de la heráldica religiosa y eclesial, así como origen y sentido de muchos de los títulos religiosos presentes en las hermandades y cofradías. Se añade mención informativa a determinados lugares donde muchas hermandades se encuentran agregadas como la Basílica de San Juan de Letrán o la de Santiago de los Españolas en Roma, y a aquellos aspectos y elementos que por su constante mención en las hermandades y cofradías, están presentes.

La segunda parte, previo capítulo dedicado al Cabildo de la Catedral de Sevilla y su heráldica como sentido de la estación de penitencia en la Semana Mayor sevillana a la que todas las hermandades y cofradías deben procesionar, una relación de cada una de las corporaciones que hacen estación de penitencia en Sevilla y ordenadas por el día de salida, donde se establece una reseña histórica no exhaustiva de cada una de ellas y una descripción y reflexión sobre los escudos oficiales y las distintas versiones que de ellos hemos confirmado y visto, sin que por ello sean las únicas existentes.

La tercera parte completa a modo de anexo la información necesaria respecto a la heráldica cofrade sevillana, añadiendo un listado de los distintos prelados sevillano que ocuparon la sede arzobispal sevillana ya que la mayoría de las hermandades descritas han tenido y tienen especial vinculación con alguno de ellos. Igualmente se incluye unas referencias a las órdenes religiosas más significativas que tuvieron o tienen vinculación con las cofradías sevillanas, y una relación de los Papas desde el siglo XIV hasta la fecha que usan heráldica. También se incluye un vocabulario básico de términos heráldicos que permita comprender el sentido de los distintos términos usados en las descripciones de los blasones.

Una bibliografía y referencias general no exhaustiva, pero suficiente, de referencia remata la obra. Todo ello en un intento de una mejor comprensión de las composiciones heráldicas de las hermandades y cofradías sevillanas, en lo que su significación heráldica, simbólica y representación corporativa les afecta, y en aras de una normalización progresiva de la “heráldica cofrade”.

Finalmente decir que todas las ilustraciones incluidas en la presente obra han sido elaboradas por el autor de esta obra, en su mayoría, en un trabajo de varios años, a veces árduo, a veces sin más dificultad, sumado de otras tantas citadas con las correspondientes referencias. Todas ellas son fieles recreaciones de las versiones encontradas y vistas de los distintos emblemas de las hermandades y cofradías sevillanas donde, unas tienen y han tenido versiones que han evolucionado en el tiempo y otras se podría decir que mantienen el mismo emblema casi desde sus inicios.

En la necesidad de una normalización ya mencionada, de los emblemas de las hermandades y cofradías para una mejor comprensión de sus símbolos de identidad corporativa, es deseo de este autor que esta obra pueda aportar una vía para tomar conciencia de dicho aspecto de las hermandades y cofradías tan característico y propio de ellas, al mismo tiempo que tiene un marcado carácter divulgativo y, si se quiere, pedagógico en tanto que aporta un compendio lo más exhaustivo posible de todas las versiones vistas. Seguramente unas hermandades no estarán de acuerdo y otra apludiran, y a otros simplemente les será indiferente. Pero en cualquier caso aquí dejamos constancia de una parcela de las Hermandades y Cofradías aún por hacer y perfeccionar.

Esperando que a todos sirva esta obra y a quien proceda beneficie de su conocimiento, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a las siguientes personas que me apoyaron y alentaron en esta obra, entonces y ahora: Cristina María Figueira Fialho, Mari Sol Fernández, mi “muy mejor amiga,” Antonio Fernández Estevez, sacerdote y sincero amigo, Juan Pedro Rivero, sacerdote y apoyo incondicional, a mi sobrino Juan Antonio Calvo y Francisco Javier Sierra, y a tantos otros, y sobre todo a mi hija, Marta Bárbara Calvo Vizcaino siempre presente en mi mente y en mi corazón. Gracias a todos.



[1] González Moreno, J. Heráldica Cofradiera, en ABC de Sevilla, 5 de abril de 1973, pag. 15
[2] Infante-Galán, J. Heráldica Cofradiera, en ABC de Sevilla, 24 de diciembre de 1977, pg. 36
[3] Lencina Gimenez, J.A. De la Heráldica y Títulos de las Cofradias de Sevilla, Sevilla 1981
[4] Calvo Verdú, M. Títulos, símbolos y heráldica de las Cofradías de Sevilla, Ed. Castillejo, Sevilla 1993

No hay comentarios:

Publicar un comentario